El Unicaja revive ante el Burgos (89-78)

El Unicaja revive ante el Burgos (89-78)

El Unicaja consiguió romper su racha de cuatro derrotas consecutivas al vencer a un débil Burgos frente al que se impuso 89-78 con cuatro jugadores en dobles dígitos de anotación

La puesta en escena del Unicaja no fue la mejor. Salvo la primera canasta de Eric, desde el poste bajo, el Burgos salió mucho más entonado gracias, exclusivamente, a Alex Renfroe. Él solito se bastó y sobró para anotar 10 puntos sin fallo y conducir a los suyos al 7-12 que reflejaba el electrónico en el ecuador del primer cuarto. Norris Cole se veía incapaz de frenar a su compatriota y enseguida apareció por el parquet Alberto Díaz para poner orden. Y tanto que lo puso. Como que él mismo comenzó una racha de triples que continuaron Brizuela y Bouteille, este en dos ocasiones, para cerrar el primer acto con un contundente 26-17. Un parcial de 19-5 en el que también tuvo mucho que ver Nzosa. El joven, que este lunes cumple la mayoría de edad, estaba radiante con su madre en el palco tras año y medio sin verla.

Tabak, muy cuestionado, necesitaba una reacción rápida si no quería ver peligrar la victoria antes del descanso. Así que volvió a tirar de Renfroe, que no le falló. Le pusieron más ganas para defender el perímetro y por ahí cortaron la sangría anotadora local. Lo bueno para los malagueños es que el resto de compañeros del base con pasaporte bosnio apenas aportaban. Además de que acciones individuales de Cole o de Jaime Fernández mantenían o incluso aumentaban la renta. A poco más de un minuto para el descanso, el Unicaja sacaba músculo (47-35). Y para músculo, Rubén Guerrero. Un mate, grito liberador incluido que se escuchó hasta en Marbella, y un taponazo sobre la bocina a Rabaseda, llevaron el encuentro al descanso a un 49-39.

La salida de vestuarios no fue la mejor de los de Katsikaris. Benite tomó el relevo anotador de Renfroe y por fin encontraron con cierta comodidad a Kravic, que en los cambios defensivos se quedaba debajo del aro con los bases cajistas. Una superioridad que hizo al Burgos meterse de nuevo en el choque (56-50, min. 22). Había que resetear de nuevo el plan. Y por ahí apareció Francis Alonso en cancha para con un 3+1 poner de nuevo tranquilidad en las masas (67-53, min. 26). A partir de ahí, con ataques pocos fluidos de unos y otros, especialmente de los cajistas, se entró en los últimos diez minutos con diez arriba (75-65).

El partido sólo lo podía perder el Unicaja. Porque los de Tabak demostraron que su nivel actual está muy por debajo de las expectativas. Con Renfroe ya sin el estado de gracia de la primera parte, pero con alguna buena acción de Gamble, se pusieron a 7 (77-70). Pero la regularidad no es lo suyo. Volvió Nzosa a cancha, apretaron las tuercas en defensa y con muy poquito más sentenciaron con un triple de Cole de esos que hacen pupa al rival (87-72, min. 36). No hizo falta que los cajistas anotaran casi nada más para ganar el duelo (89-78) un encuentro con el que se rompe la racha de cuatro derrotas seguidas y sigue manteniendo sus opciones de estar en la Copa del Rey en Granada.

Unicaja: Cole (17), Jaime Fernández (7), Bouteille (15), Abromaitis (11), Eric (7), Barreiro (0), Brizuela (13), Díaz (5), Alonso (6), Guerrero (4), Nzosa (4).